Ningún otro grupo ha hecho tanto por dar a conocer la música tradicional irlandesa a escala internacional como The Chieftains. A lo largo de una trayectoria de casi sesenta años, tocaron ante presidentes y papas, colaboraron con estrellas del rock y orquestas clásicas, ganaron seis premios Grammy e hicieron que el sonido de las uilleann pipes y los tin whistles resultara reconocible para millones de personas que jamás habían pisado Irlanda.
Y lo lograron sin comprometer su esencia musical. Eso es lo verdaderamente extraordinario. Paddy Moloney nunca rebajó el nivel, jamás persiguió modas pop ni abandonó los jigs y reels. Sencillamente tomó la tradición y la presentó con tal maestría y convicción que el mundo entero se rindió ante ella.
Orígenes: Ceoltóirí Chualann y el nacimiento de The Chieftains
La historia comienza con Séan Ó Riada, el compositor de formación clásica que fundó Ceoltóirí Chualann en 1961. Ó Riada concibió una idea radical: que la música tradicional irlandesa merecía ser arreglada e interpretada con el mismo esmero y sofisticación que la música de cámara clásica. Reunió a un conjunto de músicos extraordinarios y creó arreglos que cedían el protagonismo a cada instrumento por turnos, en lugar de hacer que todos tocaran al unísono.
Paddy Moloney fue uno de aquellos músicos: un joven intérprete de uilleann pipes y tin whistle de Donnycarney, en Dublín. Cuando Ceoltóirí Chualann empezó a disolverse, Moloney formó The Chieftains en 1962 junto a Seán Potts (tin whistle) y Michael Tubridy (flauta y concertina). Con el paso de los años, la formación se amplió para incorporar a Martin Fay (fiddle), Seán Keane (fiddle), Kevin Conneff (bodhrán y voz), Derek Bell (arpa) y Matt Molloy (flauta), entre otros.
Los primeros álbumes: la definición de un sonido propio
Los siete primeros álbumes de The Chieftains, publicados entre 1963 y 1977, constituyen los cimientos de su legado. Son discos de pura música tradicional —jigs, reels, slow airs y composiciones de O’Carolan— orquestados con el característico oído de Moloney para las dinámicas, las texturas y el dramatismo.
Lo que distinguió a estas grabaciones fue la excelencia de sus arreglos. Moloney abordaba cada melodía como una composición en miniatura: daba entrada y salida a los instrumentos, variaba las texturas y construía y liberaba tensiones. El resultado era un trad con aliento cinematográfico que no perdía un ápice de autenticidad. The Chieftains 4 (1973) y The Chieftains 5 (1975) suelen citarse como las grandes cumbres de este periodo inicial.
Al principio, las ventas fueron discretas. The Chieftains era un proyecto a tiempo parcial, pues todos sus integrantes compaginaban la música con sus empleos habituales. No fue hasta mediados de la década de 1970 cuando su reputación empezó a consolidarse a nivel internacional.
El salto a la escena internacional
El espaldarazo definitivo llegó de la forma más inesperada. En 1975, Stanley Kubrick incluyó música de The Chieftains en la banda sonora de su película Barry Lyndon. Esta difusión dio a conocer al grupo ante un público global. Comenzaron a realizar giras internacionales y Moloney —un relaciones públicas y organizador incansable— empezó a forjar los vínculos que definirían la etapa posterior de la banda.
En la década de 1980, The Chieftains ya actuaban ante grandes audiencias en Norteamérica, Europa y Asia. En 1983 ofrecieron un concierto histórico sobre la Gran Muralla China, convirtiéndose en uno de los primeros grupos musicales occidentales en actuar allí. Tocaron para el papa Juan Pablo II durante su visita a Irlanda en 1979. Participaron en investiduras de presidentes estadounidenses. En 1989, el gobierno irlandés los nombró Embajadores Musicales de Irlanda.
La genialidad de Moloney radicó en comprender que el trad no necesitaba alterarse para conectar con nuevos públicos; solo precisaba del escenario adecuado. Un jig interpretado con maestría en un gran auditorio resultaba tan fascinante como en un pub; o tal vez más, gracias al vibrante contraste entre la solemnidad del entorno y la energía desbordante de la música.
Las colaboraciones
A partir de los años ochenta, The Chieftains se hicieron célebres por sus colaboraciones con figuras de prácticamente todos los géneros imaginables. Grabaron con Van Morrison (Irish Heartbeat, 1988 —uno de los grandes álbumes de fusión de la historia—), The Rolling Stones, Sting, Sinead O’Connor, Ry Cooder, Luciano Pavarotti, gaiteros gallegos, músicos de country de Nashville y artistas bretones.
The Long Black Veil (1995) marcó la cúspide comercial del grupo: un álbum de colaboraciones en el que participaron Mick Jagger, Sting, Sinead O’Connor, Van Morrison, Mark Knopfler y Tom Jones, entre otros. Vendió millones de copias y obtuvo un premio Grammy. Más adelante, otros discos colaborativos exploraron los lazos entre la música irlandesa y las tradiciones de Galicia, Bretaña, Nashville o China.
Estas colaboraciones no siempre fueron bien recibidas por los puristas del trad, quienes consideraban que el grupo se alejaba de sus raíces. No obstante, el mérito de Moloney fue innegable: demostró que el trad irlandés podía dialogar de tú a tú con cualquier tradición musical del planeta y acercó esta música a públicos que, de otro modo, nunca la habrían descubierto.
Los músicos
The Chieftains nunca fueron un proyecto individual, a pesar del liderazgo indiscutible de Moloney. La formación contó con algunos de los mejores intérpretes de música tradicional de Irlanda.
Paddy Moloney (1938–2021): Uilleann pipes, tin whistle y arreglos. Fundador, líder, arreglista y motor del grupo durante casi sesenta años.
Matt Molloy: Considerado unánimemente el mejor flautista irlandés vivo. Se incorporó en 1979 tras su paso por Planxty y The Bothy Band. Su toque aportó una nueva dimensión al conjunto.
Seán Keane: Violinista de extraordinaria precisión y expresividad. Miembro durante más de cuarenta años, su estilo fue pilar fundamental del sonido de la banda.
Kevin Conneff: Intérprete de bodhrán y cantante, cuya sensibilidad rítmica y calidez vocal añadieron un matiz imprescindible.
Martin Fay (1936–2012): El violinista original, de formación clásica, cuyos acompañamientos en pizzicato en los primeros discos se convirtieron en un sello inconfundible.
Derek Bell (1935–2002): Arpista y multiinstrumentista que se unió en 1974 e incorporó el sonido del arpa irlandesa a la banda.
Seán Potts (1930–2015): Intérprete de tin whistle y miembro fundador. Sus dúos con Moloney en las primeras grabaciones figuran entre los mejores registros de whistle de toda la tradición.
Legado
Paddy Moloney falleció en octubre de 2021 y, con su marcha, The Chieftains llegaron a su fin. Sin embargo, su legado es colosal. Demostraron que la música tradicional irlandesa podía llenar auditorios, ganar premios Grammy y codearse con cualquier tradición musical del mundo. Dieron a conocer el sonido de las uilleann pipes, los tin whistles y los bodhráns a millones de personas. Y sus primeros trabajos siguen considerándose algunas de las mejores grabaciones instrumentales de la historia de la música irlandesa.
Para quienes se acercan al trad por primera vez, The Chieftains son la puerta de entrada ideal. Su música resulta accesible sin caer en la simplificación, bella sin sentimentalismos y fiel a las raíces sin convertirse en una pieza de museo. Empiece por sus primeros discos si busca trad en estado puro, o por The Long Black Veil para disfrutar de su magia colaborativa. Para todo el canon discográfico, consulte nuestra guía de los álbumes esenciales de trad irlandés.
En Radio Siamsa podrá escuchar a The Chieftains a diario. Forman parte indisoluble de la tradición, y la tradición es hoy infinitamente más rica gracias a ellos.
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Discografía imprescindible
- The Chieftains 4 (1973) — La obra maestra de su primera etapa. Puro trad con arreglos magistrales.
- The Chieftains 5 (1975) — Igual de brillante. Incluye The Timpan Reel y otros grandes clásicos.
- Bonaparte’s Retreat (1976) — Su primer álbum con una multinacional y el disco con el que triunfaron en Norteamérica.
- Irish Heartbeat (1988, con Van Morrison) — El gran álbum de fusión. La inconfundible voz de Morrison unida a las gaitas de Moloney.
- The Long Black Veil (1995) — El célebre álbum de colaboraciones que alcanzó el disco de platino. Jagger, Sting, Van Morrison y muchos más.
Preguntas frecuentes
¿Quién fundó The Chieftains?
Paddy Moloney fundó The Chieftains en 1962, inicialmente como una escisión del conjunto Ceoltóirí Chualann de Séan Ó Riada. Los miembros originales fueron Moloney, Seán Potts y Michael Tubridy.
¿Cuántos premios Grammy ganaron The Chieftains?
Ganaron seis premios Grammy en diversas categorías, entre ellas Mejor Álbum de Folk Tradicional y Mejor Colaboración Pop. A lo largo de su carrera recibieron además numerosas nominaciones.
¿Siguen The Chieftains en activo?
The Chieftains pusieron fin a su trayectoria tras el fallecimiento de su fundador Paddy Moloney en octubre de 2021. Aunque algunos antiguos miembros siguen tocando en diversos proyectos, el grupo como tal ya no está en activo.
¿Por qué álbum de The Chieftains es mejor empezar?
Para disfrutar de música tradicional en estado puro, se recomienda comenzar con The Chieftains 4 (1973). Si busca su faceta de colaboraciones, empiece por The Long Black Veil (1995) o Irish Heartbeat (1988, con Van Morrison).
¿Tocaban The Chieftains música tradicional u otro género?
En esencia, The Chieftains interpretaban música instrumental tradicional irlandesa: jigs, reels, slow airs y obras de O’Carolan. Sus colaboraciones con artistas de rock, country y músicas del mundo ampliaron su paleta sonora, pero la base fue siempre el trad.