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¿Qué es una trad sesión? La guía completa de las sesiones de música irlandesa

¿Qué es una trad sesión?

Una trad sesión es una reunión informal de músicos que se juntan para tocar música tradicional irlandesa, habitualmente en un pub. No hay escenario, ni repertorio prefijado, ni entradas. Los músicos se sientan formando un círculo aproximado, alguien arranca una melodía y los demás se van sumando si la conocen. Cuando esa pieza termina, otra persona inicia la siguiente. Entre tanda y tanda de melodías hay conversación, quizá alguna canción y, con toda probabilidad, una pinta. Y después, la música vuelve a empezar.

Eso es todo. No hay más misterio. Y, sin embargo, la sesión es la institución social más importante de la música tradicional irlandesa. Es el lugar donde la música cobra vida, donde se aprenden y comparten melodías, donde se asimilan estilos y donde se forjan amistades a lo largo de décadas de noches de martes en el mismo rincón del mismo pub. Sin la sesión, la tradición tal y como la conocemos sencillamente no existiría.

Cómo funciona una sesión

Si entra en un pub durante una sesión, esto es lo que verá: un grupo de músicos sentados juntos, por lo general en círculo o semicírculo. Están orientados unos hacia otros, no hacia el público. Este detalle es fundamental: una sesión no es una actuación pensada para una audiencia. Son músicos tocando para sí mismos y entre sí. Si las demás personas presentes en el pub disfrutan de la música, estupendo; pero ese no es el objetivo principal.

La música se interpreta en sets o tandas: combinaciones de dos o tres melodías del mismo tipo enlazadas sin interrupción. Un set típico puede estar formado por tres reels, dos jigs o una pareja de hornpipes. Un músico comienza una melodía y los demás se unen a medida que la reconocen. Si no conoce la pieza, no toca y espera a que llegue una que sí sepa. Nadie espera que todo el mundo conozca cada melodía.

Al final de un set, se hace una pausa. Alguien puede pedir una consumición, charlar con quien tiene al lado o afinar el instrumento. Luego, otro músico da inicio al siguiente set. El ritmo varía: algunas sesiones son rápidas e intensas, mientras que otras son más pausadas y conversacionales, dedicando tanto tiempo a charlar como a tocar.

La mayoría de las sesiones cuentan con un líder o un núcleo de músicos habituales que marcan el tono. En algunos pubs, la sesión se celebra semanalmente desde hace años o incluso décadas, sostenida siempre por el mismo grupo de referencia. Los músicos de paso suelen ser bienvenidos a sumarse al círculo, siempre que puedan seguir el ritmo y respeten las normas de cortesía.

El origen de las sesiones

Antes de que la sesión se trasladara al pub, la música irlandesa sonaba en las cocinas de las casas. Los bailes caseros eran habituales en toda la Irlanda rural: una familia local apartaba los muebles, los músicos se reunían y los vecinos acudían a bailar. Estas viviendas pasaron a conocerse como céilí houses y fueron el corazón palpitante de la vida musical en comunidades que carecían de electricidad, radio o televisión. El descendiente organizado de aquellas noches es el set dancing y el céilí: consulte nuestra guía.

Hacer música en los pubs empezó a ser más frecuente a lo largo del siglo XX, sobre todo a partir de los años sesenta, cuando el folk revival aportó una nueva energía y nuevos públicos a la tradición. La sesión de pub tal como la conocemos hoy —un encuentro informal y semanal en un local fijo— es un fenómeno relativamente moderno, pero conserva el espíritu de aquellas reuniones familiares en la cocina. El círculo de sillas, las melodías compartidas, la mezcla de habituales y visitantes, el craic entre set y set: es el mismo impulso social, solo que alrededor de una barra en lugar del fuego del hogar. Para más sobre la cultura de la música irlandesa de pub, consulte nuestra guía dedicada.

Las reglas no escritas de la sesión

Las sesiones se rigen por normas de etiqueta más que por reglamentos estrictos. No hay nada escrito y cada sesión tiene su propia microcultura. No obstante, existen ciertas pautas casi universales; comprenderlas le ayudará a disfrutar de la sesión como oyente o a desenvolverse en ella como músico.

Para los oyentes

  • Escuche. Parece evidente, pero es lo más importante de todo. Una sesión no es música de fondo. Mientras los músicos estén tocando, présteles atención o, al menos, mantenga la conversación a un volumen que no compita con la música.
  • No dé palmas al compás. Resista la tentación. Acompañar un reel o una jig dando palmas suele hacerse con buena intención, pero casi siempre se pierde el ritmo y resulta molesto para los músicos. Marque el compás con el pie si lo desea, pero evite las palmas.
  • Respete los slow airs. Si la sesión se calma y un solo músico interpreta una pieza lenta y sin acompañamiento, se trata de un slow air. Es un momento de verdadera intimidad. Deje de hablar. El silencio absoluto de un pub durante un slow air es una de las experiencias más sobrecogedoras de la música irlandesa.
  • No pida canciones. Esto no es una gramola. Son los músicos quienes eligen qué tocar. Pedir temas —en especial piezas como «Danny Boy» o «The Fields of Athenry»— está mal visto. (Son canciones magníficas, pero no forman parte del repertorio habitual de una trad sesión).
  • Invite a una ronda a los músicos si le apetece. No es obligatorio, pero siempre se agradece. No se exceda: una consumición es más que suficiente, y es posible que la rechacen con amabilidad. En muchos pubs, la sesión no es remunerada; los músicos acuden por puro amor al arte, no por dinero.

Para los músicos

  • Escuche antes de tocar. Si es una sesión a la que acude por primera vez, siéntese a escuchar un rato antes de incorporarse. Capte el nivel técnico, el tempo, el repertorio y las dinámicas del grupo. Cada sesión es un mundo.
  • Pida permiso antes de sentarse a tocar. Basta con un educado «¿Os importa si me uno?» a alguno de los habituales. Rara vez le dirán que no, pero preguntar es una muestra indispensable de respeto.
  • Si no conoce la melodía, no toque. Esta es la regla de oro. Si no reconoce la pieza, apoye el instrumento en el regazo y espere. Tocar notas al azar sobre una melodía desconocida es la forma más rápida de importunar al resto de músicos del círculo.
  • No empiece dos sets consecutivos. Alterne el inicio de los temas. Todos los integrantes de la sesión deberían tener la oportunidad de arrancar un set en algún momento. Monopolizar las entradas es de mala educación.
  • Adapte su volumen al del grupo. Si suena por encima de todos los demás, está tocando demasiado fuerte. El objetivo es empastar el sonido, no competir. Esto resulta vital en instrumentos de gran proyección sonora como la concertina o el acordeón.
  • No toque más rápido que quien lidera el set. La persona que arranca la melodía establece el tempo. Acelerar el ritmo resulta molesto y dificulta la interpretación al resto de los compañeros.
  • Más instrumentos melódicos que de acompañamiento. Una sesión con tres violines, una flauta y una concertina suena de maravilla. Una sesión con un solo violín, dos guitarras, un bodhrán y un bouzouki suena a un acompañamiento buscando desesperadamente una melodía. Por norma general, los instrumentos melódicos siempre deben superar en número a los armónicos o rítmicos.

Qué sucede en una sesión típica

No existe un guion fijo, pero la mayoría de las sesiones siguen una estructura orientativa:

  • Calentamiento: Los primeros sets suelen tocarse a un ritmo cómodo, con melodías ampliamente conocidas por todos. Los músicos se acomodan, afinan sus instrumentos y van encontrando el pulso conjunto.
  • El núcleo central: La sesión alcanza su punto álgido. Los sets se alargan, el tempo se acelera y la música va ganando en intensidad y energía. Es aquí donde se escuchan las mejores interpretaciones: los músicos se retroalimentan, la atmósfera encaja a la perfección y las melodías fluyen sin esfuerzo.
  • Canciones: Algunas sesiones son exclusivamente instrumentales, mientras que otras intercalan canciones. Cuando un cantante empieza a entonar, los instrumentos suelen detenerse (o mantenerse con un acompañamiento muy sutil de guitarra o bouzouki). Se espera que la sala guarde silencio para escuchar la voz.
  • Slow airs: Si alguien interpreta un slow air, la sesión se detiene. Es un remanso de calma y emoción en medio de la energía general. A menudo constituye el momento musical más conmovedor de la velada.
  • El cierre: A medida que avanza la noche, la sesión va perdiendo intensidad de forma natural. Los sets se acortan, las charlas intermedias se alargan y, poco a poco, los músicos van recogiendo sus fundas. No hay un final formal: la sesión más bien se disuelve por sí misma.

Tipos de sesión

No todas las sesiones son iguales. Estas son las principales variantes con las que se topará:

Sesiones abiertas (open sessions): Cualquier persona capaz de tocar música irlandesa puede sumarse libremente. Son las más comunes. El nivel varía enormemente: algunas atraen a figuras de primer nivel y otras son más accesibles para principiantes.

Sesiones cerradas o por invitación (closed sessions): Un grupo fijo de músicos toca con regularidad y el círculo no está abierto a recién llegados espontáneos. Suelen ser sesiones de nivel avanzado donde existe una gran compenetración musical. Como oyente suele ser bienvenido, pero no se siente a tocar sin haber sido invitado expresamente.

Sesiones lentas (slow sessions): Diseñadas específicamente para principiantes y músicos en fase de aprendizaje. Las melodías se interpretan a un tempo relajado, en un ambiente deliberadamente distendido y de apoyo mutuo. Si está empezando, búsquelas: son el mejor entorno para ganar confianza.

Sesiones de canto (singing sessions): Centradas en la voz por encima de las melodías instrumentales (o combinando ambas). Suelen funcionar por turnos en torno a la mesa, donde cada persona canta una pieza. Se espera la participación de todos los asistentes y el repertorio puede ir mucho más allá del trad, abarcando baladas, folk o canción popular.

Sesiones de festival: En festivales y fleadhanna, las sesiones surgen por doquier: en pubs, carpas, vestíbulos de hoteles, esquinas o aparcamientos. Las sesiones de festival pueden ser multitudinarias, caóticas y vibrantes. Las normas de cortesía habituales siguen vigentes, pero la energía se multiplica al máximo. Para fechas y destinos, consulte nuestra guía de festivales de música irlandesa.

Cómo encontrar una sesión

Si se encuentra en Irlanda, no tendrá que buscar demasiado. Se celebran sesiones a diario en pueblos y ciudades de todo el país, especialmente en la costa oeste. Dublín, Galway, Ennis, Doolin, Dingle o Westport son auténticos epicentros, pero también las hallará en localidades más pequeñas. Pregunte en la barra del pub, consulte los tablones de anuncios locales o simplemente déjese guiar por el oído.

Fuera de Irlanda, el portal web TheSession.org recopila un directorio mundial de sesiones: puede buscar por ubicación geográfica y localizar citas en Nueva York, Londres, Sídney, Tokio y cientos de ciudades más. Las comunidades irlandesas repartidas por el mundo mantienen viva la tradición, y muchas de estas sesiones reciben con los brazos abiertos a músicos visitantes de cualquier nacionalidad.

Si no tiene la oportunidad de asistir a una en persona, Radio Siamsa es la mejor alternativa. Emitimos melodías de sesión las 24 horas del día: las mismas jigs, reels, hornpipes y polkas que escucharía en el rincón de una taberna en Clare o Galway. Es evidente que no sustituye el estar allí, pero le servirá para familiarizarse con la música y el repertorio; así, cuando entre en su primera sesión, reconocerá las melodías al instante.

Descargue la aplicación de Radio Siamsa y empiece a escuchar: consulte nuestra guía sobre cómo sintonizarnos

Por qué es tan importante la sesión

Hay una razón de peso por la que la sesión ha sobrevivido a la llegada de la radio, la televisión, Spotify y cualquier otra tecnología: ofrece algo que ningún soporte grabado puede igualar, que es la experiencia de crear música juntos en tiempo real, en una sala repleta de gente y sin barreras entre el intérprete y el oyente.

La sesión es el espacio real donde opera la tradición oral. Los músicos jóvenes se sientan junto a veteranos experimentados y absorben melodías, estilo, fraseo y actitud por pura ósmosis. Es el lugar donde un adolescente de Galway aprende una melodía de un violinista de setenta años de Sligo, quien a su vez la aprendió de una grabación de Michael Coleman registrada en Nueva York en 1925. Esa es la cadena viva de la tradición, y la sesión es la fragua donde se forjan sus eslabones.

Asimismo, es el punto de unión de la diáspora con sus raíces. Una sesión en un pub de Chicago, Melbourne o Buenos Aires es un pequeño pedazo de Irlanda que mantienen vivo personas que tal vez jamás hayan pisado la isla, pero que llevan su música grabada en los dedos y en el oído. Y eso tiene un valor incalculable.

Lea nuestra guía completa sobre la música tradicional irlandesa

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «seisiún»?

Seisiún (pronunciado aproximadamente «shesh-UUN») es el término en lengua irlandesa para «sesión». Hace referencia a un encuentro informal de músicos que tocan música tradicional irlandesa, habitualmente en el entorno de un pub.

¿Hace falta ser músico para asistir a una sesión?

En absoluto. La inmensa mayoría de las sesiones tienen lugar en pubs públicos donde cualquiera puede sentarse a escuchar. Por el mero hecho de estar allí ya forma parte del ambiente. Sin entradas ni recargos: basta con pedir una consumición y disfrutar de la música.

¿Pueden los principiantes participar en una sesión?

Sí, pero conviene elegir la sesión con cuidado. Busque una «slow session» o una que sea conocida por su carácter integrador con los aprendices. Si se incorpora a una sesión rápida y de nivel avanzado antes de tiempo, es probable que se sienta desbordado y pueda incomodar al grupo. Escuche primero, aprenda el repertorio y únase cuando tenga la seguridad suficiente. Para su primer repertorio, consulte nuestra guía de las mejores melodías para principiantes.

¿Qué tipo de melodías se tocan en una sesión?

Principalmente reels, jigs y hornpipes, intercalando ocasionalmente polkas, slides o slow airs. Las piezas concretas varían según la sesión, pero existe un repertorio base de melodías habituales que la mayoría de los músicos domina. Con el tiempo, irá identificando cuáles son los estándares.

¿Cuánto suele durar una sesión?

Entre dos y cinco horas, según el local y los músicos. La mayoría de las sesiones de pub duran unas dos o tres horas. No hay un inicio ni un final estrictos: la gente entra y sale libremente.

¿Se pueden hacer fotos o grabar la sesión?

Pregunte siempre antes. Algunos músicos no tienen ningún inconveniente en ser fotografiados o grabados, pero otros prefieren que no se haga. No ponga la cámara del móvil frente a la cara de nadie en mitad de una melodía. Si desea grabar, consulte con alguno de los músicos durante una pausa.

¿Qué cosas no se deben hacer en una sesión?

No hable a gritos por encima de la música. No dé palmas al compás. No pida canciones a la carta. No ocupe los asientos reservados a los músicos a menos que vaya a tocar. No toque un instrumento que no domine con soltura. Y, bajo ningún concepto, pida que toquen «Danny Boy».

¿Cómo puedo encontrar una sesión cerca de mí?

TheSession.org dispone de un directorio mundial de sesiones con buscador por localidades. En Irlanda, basta con preguntar en cualquier pub o consultar los anuncios locales. En las ciudades con presencia de comunidades irlandesas, es prácticamente seguro que encontrará una sesión regular en algún rincón cercano.

Lecturas complementarias

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