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El papel del pub en la música irlandesa

El pub irlandés no es un mero local de conciertos para la música tradicional del mismo modo que un auditorio lo es para una orquesta. Es algo mucho más fundamental. El pub es el hábitat natural de esta música: el lugar donde surgen las sesiones, donde se intercambian melodías, donde se forjan amistades entre músicos a lo largo de años de martes compartidos y donde la frontera entre intérprete y oyente desaparece por completo.

No hace falta comprar una entrada para escuchar música en un pub irlandés. Basta con entrar, pedir algo de beber y sentarse. Si hay una sesión en marcha en un rincón, la música le envolverá como parte del ambiente. Si no la hay, puede que empiece más tarde. La música va y viene, de manera informal, espontánea e impredecible. Esa informalidad es precisamente la clave: es lo que diferencia de raíz una sesión en un pub de un concierto.

De la cocina al pub

Antes de que el pub se convirtiera en el hogar del trad, lo era la cocina. Los bailes en casas particulares (los llamados «house dances»), celebrados en la cocina más espaciosa de la comarca tras apartar los muebles y despejar las losas del suelo para el baile, fueron el principal acontecimiento social en la Irlanda rural durante siglos. Los músicos se reunían, los bailarines acudían y la velada se prolongaba hasta que cesaba la música o despuntaba el alba.

Estas casas pasaron a conocerse como «céilí houses», y algunas funcionaron durante décadas, con anfitriones que acogían a músicos y vecinos semana tras semana. La tradición era comunitaria, doméstica y profundamente local. No hacía falta viajar lejos para escuchar música: o bien llegaba a su propia puerta, o bien bastaba con caminar hasta la céilí house más cercana.

La transición a los pubs se produjo de forma gradual a lo largo del siglo XX, impulsada por la urbanización, los cambios en la legislación sobre licencias y el auge del renacimiento folk en los años sesenta. A medida que la población se trasladaba a pueblos y ciudades, el pub sustituyó a la cocina como punto de encuentro. El formato de la sesión —músicos sentados en círculo tocando por puro placer— se trasladó de un entorno a otro con total naturalidad. El pub ofrecía calidez, bebida, un público (aunque los músicos no lo vieran como tal) y un lugar fijo al que acudir cada semana.

¿Qué hace que un pub sea ideal para una sesión?

No todos los pubs con música son auténticos pubs de sesiones. Un verdadero pub de sesión reúne ciertas cualidades:

  • Espacio para los músicos: Un rincón, un reservado («snug») o un recoveco donde puedan sentarse en círculo mirándose las caras sin obstaculizar el paso. Los mejores pubs de sesiones tienen un rincón que parece diseñado expresamente para la música, aunque no fuera esa la intención original.
  • El nivel de ruido adecuado: Una sesión necesita escucharse, lo que significa que el pub no puede ser tan ruidoso como para que los músicos tengan que competir con un partido de fútbol en la televisión y una despedida de soltero en la barra. En los mejores locales existe una cultura implícita por la que los clientes habituales bajan la voz en cuanto empieza la música.
  • Un tabernero comprometido: La relación entre el dueño del pub y los músicos reviste una enorme importancia. Un buen tabernero cuida la sesión: reserva una noche fija a los músicos, mantiene el volumen general a raya, no les presiona para que toquen peticiones del público y quizá les invite a una ronda de vez en cuando. A cambio, la sesión aporta ambiente y clientela fija. Es una relación simbiótica.
  • Constancia: Una sesión que se celebra puntualmente todos los martes a las nueve de la noche durante veinte años se convierte en una institución. Tanto los músicos como los oyentes saben que siempre estará ahí; los visitantes pueden encontrarla con facilidad. La constancia crea comunidad.
  • Tolerancia con la imperfección: Una sesión no es un concierto. El sonido puede variar. Habrá noches brillantes y otras más discretas. Un buen pub de sesiones lo comprende y no trata la música como un producto sujeto a controles de calidad.

Pubs de sesiones legendarios

Ciertos pubs han alcanzado un estatus legendario gracias a sus sesiones. He aquí algunos de los más destacados:

  • The Cobblestone, Dublín: Probablemente el pub de sesiones más famoso de Irlanda. Regentado por la familia Mulligan en el barrio de Smithfield, acoge sesiones todas las noches y atrae a algunos de los mejores músicos del país. El bar principal ofrece un ambiente íntimo, mientras que la sala trasera alberga conciertos. Estuvo amenazado de demolición por proyectos urbanísticos, lo que desató una sonada campaña ciudadana para salvarlo.
  • Madden’s Bar, Belfast: El gran templo del trad en Belfast. Las sesiones tienen lugar los fines de semana con un nivel de ejecución sistemáticamente excelente. Además, es la sede del pódcast Music at Maddens.
  • Matt Molloy’s, Westport: Propiedad del célebre flautista de The Chieftains. Las sesiones en su trastienda congregan a intérpretes de primera categoría y a oyentes devotos.
  • Gus O’Connor’s, Doolin: Doolin se considera a menudo la capital del trad irlandés, y O’Connor’s ha sido su epicentro durante décadas.
  • Pepper’s, Feakle: El pub neurálgico del Feakle Festival y un punto de encuentro ininterrumpido para las sesiones en el este de Clare.
  • Tigh Coilí, Galway: Un emblemático pub de sesiones en pleno centro de Galway que atrae tanto a la comunidad local como a visitantes de todo el mundo.

El pub como aula de aprendizaje

La sesión de pub es el lugar donde la mayoría de los músicos de música tradicional irlandesa aprendieron su oficio, no en el sentido académico de unas clases formales, sino a través de una absorción mucho más profunda. Al sentarse junto a un intérprete veterano en una sesión, no solo se aprenden melodías, sino también el estilo, el fraseo, la etiqueta y la actitud. Se aprende qué piezas conviene arrancar, cómo tomarle el pulso al ambiente, cuándo intervenir y cuándo parar. Se descubre cómo se siente la música desde dentro.

Este aprendizaje informal representa la tradición oral en plena acción. Así es como un violinista de veinte años en Galway termina tocando temas aprendidos de un intérprete de concertina de setenta años en Clare, quien a su vez los aprendió de grabaciones de músicos que tocaban en el Nueva York de los años veinte. El pub es el eslabón vivo de esa cadena.

La sesión de pub y el oyente

Si visita Irlanda y desea vivir una sesión de cerca, el pub es el lugar idóneo. Sin entradas, sin reservas y sin código de vestimenta. Solo tiene que entrar, buscar un asiento, pedir una consumición y escuchar.

Conviene recordar algunos detalles: los músicos tocan para su propio disfrute, no para usted. No los trate como a una gramola. No pida canciones a la carta. No hable a gritos por encima de la música ni dé palmas al compás. Y cuando suene un «slow air», guarde un silencio absoluto: ver cómo un pub entero enmudece ante una melodía lenta es una de las experiencias más sobrecogedoras que ofrece Irlanda.

Si esta noche no puede acudir a un pub irlandés, Radio Siamsa le traslada el sonido de la sesión allí donde se encuentre. Las melodías de nuestra emisión son exactamente las mismas que escucharía en el rincón de cualquier buen pub de sesiones. La pinta no viene incluida, pero la música sí.

Lea nuestra guía sobre qué ocurre en una trad sesión.

Escúchelo ahora en Radio Siamsa.

Preguntas frecuentes

¿Hay que pagar para escuchar música en un pub irlandés?

Casi nunca. Las sesiones de pub son gratuitas: basta con pagar las consumiciones habituales. Algunos pubs organizan conciertos con entrada de pago (por lo general en una sala trasera o en un espacio independiente), pero la sesión habitual siempre es libre y gratuita.

¿Qué ciudades irlandesas son mejores para las sesiones de trad?

Galway, Dublín, Cork, Ennis, Doolin y Dingle cuentan con una vibrante escena de sesiones. No obstante, se celebran sesiones en localidades de todo el país; algunas de las mejores se encuentran en los rincones más inesperados.

¿Las sesiones son solo por la noche?

La mayoría sí, y suelen comenzar hacia las 21:00 o 21:30. Sin embargo, algunos pubs ofrecen sesiones de tarde o diurnas, en especial durante los fines de semana y en época de festivales.

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